Ahora pensemos que esta linea, es un tiempo, el cual vendria a ser eterno. Tenemos entonces un futuro infinito, una vida eterna, y por ende, el presente es este punto, solo este. Esta fraccion minima de espacio tiempo que se mueve en un sentido, y que no podemos detener. Es un punto que no existe. Si la linea es infinita, el presente, el instante, no tiene sentido, seria una mentira de la percepcion, un artificio de la elaboracion mental.
Una vida eterna, (como en el cuento El Inmortal de Jorge Luis Borges), es una vida sin sentido, sin presente.
La vida tiene que ser finita, gastarse y agotarse, porque es la terrible y ninguneada muerte, la que le da valor a nuestra vida.
La promesa de una vida ulterior llena de paz, o de una condicionada reencarnacion, son percepciones humanas, que no entran en esta ecuacion. Tanto para obtener este premio o este castigo, es menester apegarse a una doctrina de valores basicos, y cumplirlos. En otras palabras, cualquiera que viva racionalmente dentro de la etica tiene derecho a un paraiso o a reencarnar en rey. Son ideas que no hacen al vivir, hacen a la esperanza que nos blinda al miedo. Ermeticamente a veces. Es en el vivir suponiendo vida eterna donde esta la falla.
En una esquina tenemos un estambre de emotividad, pasiones, melodramas y locura. En la otra esquina tenemos una torre, y tambien prision, de racionalidad, logica, abulia y cinismo. Por un lado entendemos los quasar y fisionamos plutonio, por el otro nos matamos unos a otros. y fagocitamos el planeta con un perfil oncologico, cometiendo un lento suicidio masivo, a nivel especie.
Lo que hay que buscar, es el orden. El ser distopico y el ser utopico, el primate y el humano, se solapan, se invaden, y nos llevan a una confusion permanente. Terminamos poniendole un simbolo a todo, y ese simbolo termina siendo mas grande que lo que simbolizaba. Proyectamos nuestro ego en todas direcciones a todas las cosas, al punto que terminamos sintiendo que los sujetos y objetos que nos rodean, somos nosotros mismos.
A este caos, que nos transofrma en un ente profundamente irracional y superficialmente poderoso, hay que ponerle fin, estando atentos y serenos.
Una atenta serenidad, que nos permita ordenarnos, y ver la realidad como "lo que es", como verdad. El vertice de inflexion habla de segregar los simbolos de las cosas. Nuestras responsabilidades son solo eso, termina siendo mas grande el simbolo que le damos a un trabajo o un sentimiento o una idea, que el trabajo, el sentimiento o la idea misma.
Esta cualidad de estar atento y sereno al mismo tiempo, no es gratuita:
Desde los budokas japoneses a los estoicos griegos, se llega a una conclusion, que cada instante en la vida es unico, cada respiracion, puede ser la ultima, y que si seguimos este axioma, el mismo nos llevara a dar la vida en cada respiracion, sin preocuparnos por la siguiente, porque no sabemos siquiera si existe. Es la dicha de atravesar el camino, sin pensar en la meta final, ya que sea cual sea la que imaginemos, es falaz, porque al final, esta meta es la muerte, que justifica nuestro camino.
Solo pensar en ello da miedo. Respirar profundamente, inhalar todo el aire que se nos permita solo una vez y pensar que es la ultima, que no vendra una proxima ventilacion, que el final es proximal, que todo termina en este instante. Es tanto angustiante como por demas improbable, pero en algun momento llegara, lo cual lo hace posible, y la incertidumbre del momento es infinita.
Orden. Sacar el primate interno y revolcarse en el pasto, tomar agua, hacer el amor, nutrirse, adormecerse, reirse de nada, sentir el aroma a la tierra, y el sol en los antebrazos. Sacar el humano interno y cultivarse, imaginar, curosear, comunicar, darle un sentido puro a la vida, enseñar, entender y aceptar al otro humano, y al otro primate.
La atencion, la serenidad, y no apegarnos a los simbolos no es suficiente. Aparte, hay que dar la vida, en cada respiracion.
Al perder a alguien, hay que entender que, por mas tragico, prematuro, injusto y triste haya sido su final, es este el que le dio sentido a toda su vida. Que todos los simbolos y remembranzas que deja en nuestra cabeza ahora son realmente valiosos, pero que no son una parte nuestra, no son algo negativo, por mas que nos duela (lo cual es bueno), son solo eso....simbolos, valiosos, irrepetibles y eternos simbolos, que mientras se mantengan en equilibrio, le dan sentido a la vida.